¿Qué es un pterigión?. Síntomas, signos y tratamiento.

El pterigión es un bulto elevado amarillento, normalmente en forma de cuña, formado en la esclera( parte blanca del ojo). Por norma general, suelen crecer poco a lo largo de la vida, pero en casos avanzados, cuando su crecimiento invade la zona corneal e interfiere en la visión es recomendable su extracción mediante cirugía.

Los pterigiones normalmente suelen desarrollarse en la parte nasal, aunque también pueden hacerlo en la parte temporal, y poder afectar sólo a un ojo, o a los dos. La exposición continuada a la radiación ultravioleta parece ser la causa principal del desarrollo y crecimiento del pterigión, así como también la exposición al polvo y viento. Generalmente, se forman en personas con una franja de edad comprendida entre los 30 y 50 años. El riesgo de padecer pterigión aumenta en aquellas personas que suelen trabajar al aire libre, que viven en zonas cercanas al ecuador, tienen la piel y ojos claros, y/o presentan ojo seco. Un pterigión leve puede no dar síntomas que requieran tratamiento, pero cuando el pterigión está en crecimiento o es grande, puede causar sensación de cuerpo extraño, picazón, ardor, y enrojecimiento.

Cuando el pterigión se agrava o se inflama, puede ser tratado mediante colirios lubricantes, colirios vasoconstrictores y colirios de esteroides. En ocasiones se recomienda el uso de lentes de contacto para cubrir el pterigión y protegerlo de la sequedad y exposición adicional a los rayos ultravioletas.

Si el crecimiento del pterigión es excesivo y éste invade la zona corneal, puede ocasionar astigmatismo y aberraciones que van a entorpecer la visión. En este caso, es aconsejable extraerlo mediante cirugía.

La cirugía de extracción de un pterigión es relativamente sencilla y no suele durar más de 30-40 minutos, se realiza con anestesia local, y el paciente puede realizar una actividad normal a las 24 horas. Una vez realizada la cirugía, es necesario el uso de gotas oftálmicas esteroides por varias semanas, con el fin de disminuir la inflamación y evitar su nueva formación. Desafortunadamente, los pterigiones a menudo vuelven a formarse, presentando un índice de concurrencia entre el 5 y el 40%. Para minimizar el riesgo de nueva formación, es muy importante cuidar nuestros ojos y protegerlos debidamente de la luz solar con unas buenas lente de sol, ya que la exposición a la radiación ultravioleta puede ser un factor clave en su recurrencia.

Utilidad del tratamiento antirreflejante en la lente.

Cuando vamos a comprarnos una gafas nuevas, siempre nos plantean la opción de incorporar o no el tratamiento antirreflejante, y a menudo solemos preguntarnos si es realmente necesario y aconsejable. Intentaremos despejar la mayoría de dudas, remarcando sus beneficios:

  • Reducción de la fatiga ocular:  Debemos saber que unas gafas con lentes sin tratamiento antirreflejante, no deja pasar toda la luz que le llega. Se estima en un 8-16% de pérdida de luz, según sea el material de la lente. Esta luz, es reflejada y causa una disminución de la calidad visual en el ususario. Por el contrario, si incorporamos el tratamiento antirreflejante, entre el 98-99% de los rayos de luz pasarán a través de la lente, y ésta tendrá una excelente trasnsparencia.

El tratamiento antirreflejante será especialmente beneficioso en aquellos usuarios de gafas que trabajen muchas horas delantede un ordenador, bajo las luces de fluorescentes, teléfonos móviles, TV, etc.

  • Visión más nítida: Es importante incorporar este tratamiento en condiciones de baja iluminación, ya que nos va a reducir el deslumbramiento e incrementar el contraste, permitiéndonos reconocer mejor los colores. Así pues, el antirreflejante resultará especialmente aconsejable de incorporar, si el usuario conduce ( sobretodo de noche), al permitir una respuesta más rápida ante cualquier situación inesperada.
  • Lentes más estéticas: al se un tratamiento que elimina los reflejos, los ojos del usuario se verán de manera parecida al hacho de no llevar gafas, mejorando la estética de nuestra imagen.
  • Gafas con cristales más fáciles de limpiar: Actualmente, muchos de los tratamientos antirreflejantes llevan incorporados otros adicionales, como son los tratamientos hidrófobos, que repelen de manera efectiva el agua, polvo y grasa de la lente, permitiendo que la limpieza de nuestras lentes sea más rápida, sencilla, duradera, y a la vez más resistente al rayado.
  • En lentes progresivas: el tratamiento antirreflejante siempre debería estar incluído, ya que debido al diseño de este tipo de lentes podrían aparecer reflejos e incluso imágenes doble parásitas derivadas de un prisma que éstas llevan incorporado.

 

¿Qué factores determinan el color de los ojos?

El color de los ojos depende de la cantidad del pigmento melanina que tenga el iris ( parte coloreada del ojo). Cuanta más melanina contenga, más oscuros serán los ojos, y cuanto menos, éstos serán más claros. La mayoría de las personas tienen los ojos marrones, siendo los siguientes colores más habituales el azul y gris, y el menos común, el verde.

Además de darle color a nuestros ojos, la melanina ayuda a protegerlos del sol. Por este motivo, los ojos claros son mucho más sensibles a los rayos dañinos. Independientemente de cuál sea el color de nuestros ojos, siempre es importante protegerlos debidamente con unas gafas de sol homologadas.

El color de los ojos humanos se origina en tres genes, que representan los colores más comunes: marrones, azules y verdes.  Los padres, tienen cada uno dos genes diferentes en cada cromosoma que afectan al color de los ojos de su descendencia, existiendo múltiples posibilidades heredables. De hecho puede suceder que padres de ojos azules tengan un hijo de ojos marrones, y al contrario, familias con numerosas generaciones de ojos marrones, aparezcan casos con ojos azules o verdes. Incluso una persona de piel oscura puede tener los ojos azules o verdes. Son casos altamente improbables, pero no imposibles. De hecho, se conoce la existencia de personas afro-americanas con ojos azules.

Hay algunas personas que presentan los ojos de distinto color. esta condición es muy espectacular y se conoce como heterocromía de iris. No es muy frecuente ni produce alteraciones visuales.

A lo largo de nuestra vida, puede haber cambios en el color de nuestros ojos:

  • Muchos bebés nacen con los ojos  claros al tener poca melanina, pero a medida que ésta va aumentando se van oscureciendo gradualmente. Hacia los tres años de edad, los ojos habrán oscurecido hasta su verdadero color.
  • El iris, es un músculo que se expande y se contrae, modificando el diámetro pupilar según la cantidad de luz. Cuando hay mucha luz, la pupila se hace más pequeña, y cuando hay poca luz se dilata. Cuando este tamaño pupilar varía, los pigmentos del iris se comprimen o separan, haciendo variar ligeramente el color de los ojos.
  • También es muy frecuente la aparición en la zona periférica del iris de lo que conocemos como arco senil o geróntoxon. Se trata de una zona mucho más clara que el color deo ojo, alrededor del iris, y es producida por una  acumulación de depósitos de colesterol o de calcio, generalmente asociada a la edad.
  • Si repentinamente se produce un cambio de color en uno de los ojos, conviene acudir al especialista, pues podría deberse a la presencia de ciertas enfermedades, como el síndrome de Horner o un glaucoma pigmentario.

¿Podemos cambiar el color de nuestros ojos?.

Existe una operación que permite cambiar el color de los ojos. La cirugía se realiza con laser y permite eliminar pigmento del iris, consiguiendo generar ojos azules, pero lo cierto es que no es una opción nada recomendable. Uno de los principales riesgos que conlleva esta operación, es el hecho de provocar un glaucoma pigmentario, ya que al eliminar la melanina, se puede también obstruir el ángulo iridocorneal y producir un aumento de la presión intraocular.

El método actual más seguro para cambiar el color del iris sigue siendo el uso de lentes de contacto cosméticas de color, adaptadas siempre por un profesional debidamente cualificado.

Cómo proteger nuestros ojos del cloro de las piscinas.

El cloro es un elemento químico con propiedades antisépticas, por lo que resulta un componente imprescindible para mantener el agua de las piscinas limpia y libre de agentes infeciosos.

Debido a sus fuertes propiedades desinfectantes, el cloro puede producir irritación en los ojos, piel, oído y vías respiratorias. El límite de riesgo para que el cloro tenga un efecto irritante, es una concentración máxima de 1,5 mg de cloro/ m3 de agua. Esta concentración, muy a menudo es sobrepasada, sobretodo en las piscinas públicas. Este cloro en exceso, resulta altamente irritante para los ojos, provocando escozor, enrojecimiento e incluso conjuntivitis.

Se recomienda el uso de gafas de natación o buceo a los bañistas para evitar que los ojos entren en contacto directo con el agua. De este modo, podrán evitarse, a parte de las irritaciones oculares por exceso de cloro, también las llamadas «conjuntivitis de las piscinas». Algunas bacterias como las clamidias (Chlamydia trachomatis), no pueden ser eliminadas con el cloro, y pueden provocar conjuntivitis bacterianas en nadadores habituales. Por otro lado, los adenovirus y virus del herpes, también pueden provocarnos conjuntivitis víricas si no protegemos debidamente nuestros ojos.

Recomendaciones generales:

  • Evitar siempre el uso de lentes de contacto en las piscinas ( así como también en el mar) debido al importante riesgo de contraer infecciones graves por la presencia de microorganismos en el agua. También deberán  extremar las condiciones higiénicas de limpieza, si extraen y colocan sus lentes de contacto en los vestuarios.
  • Utilizar siempre gafas de natación para evitar la acción irritativa del cloro y demás infecciones.
  • Si sufre conjuntivitis, evite bañarse en lugares públicos para evitar el contagio a otros bañistas, y acuda al especialista para seguir un tratamiento adecuado.
  • No se aconseja submergir la cabeza debajo del agua si se ha sufrido una intervención ocular durante el último mes.
  • Al salir del agua debe proteger siempre sus ojos con una gafas de sol homologadas.
  • Evite compartir toallas y otros utensilos con otros bañistas.
  • Si siente los ojos resecos después del baño, puede restaurar su humedad ocular mediante el uso de lágrimas artificiales o soluciones salinas.

El daltonismo o ceguera para los colores.

El daltonismo o ceguera al color, es una alteración visual genética en la que el ojo no es capz de captar la longitud de onda correspondiente a un color determinado, ya sea por no poseer los pigmentos para ello, o porque éstos han dejado de funcionar eficazmente.

Los conos, unos fotoreceptores situados en la retina, son los principales encargados de aportar información respecto al color. Estos conos, nos permiten captar el color gracias a la existencia de tres pigmentos en su interior: eritropsina (permite ver el color rojo), cloropsina (permite ver el color verde) y cianopsina (permite ver el azul). Las causas de esta deficiencia en la percepción del color se encuentran en la ausencia de alguno/s pigmentos de estos conos. Esta ausencia, en la mayoría de los casos tiene un orígen genético, siendo causada por alteraciones ligadas al cromosoma sexual X. El hecho que esta alteración se encuentre en este cromosoma X, comporta que el daltonismo aparezca con muchísima más frecuencia en varones (8% en varones frente a un 0,5% en mujeres).

Aunque no hay tratamiento para el daltonismo, es muy importante su detección, sobretodo en niños, ya que permitirá desarrollar claves para discriminar los colores de forma adecuada. Debemos tener en cuenta que entre el 1/5 y 1/3 de cada adulto daltónico, desconoce que lo es, y por tanto, es  incapaz de encontrar herramientas adaptativas.

Tipos de daltonismo:

Ordenados de más frecuentes y menos severos a menos frecuentes y más severos:

  • Tricromastismo anómalo:  no funciona correctamente uno de los conos, aunque el individuo que lo padece posee los tres pigmentos. Precisan que la intensidad del color sea mucho mayor de lo habitual para poder captarlo, a menudo confunden colores, y su función visual es normal. Hablaremos de:

Deuteranomalía, cuando es el pigmento verde el que no funciona correctamente.

Protanomalía, cuando el ojo no percibe en su totalidad el color rojo.

Tritanomalía, cuando no se capta correctamente el color azul. Esta es la anomalía menos frecuente de las tres.

  • Dicromatismo: es el tipo más común de daltonismo y se caracteriza por la ausencia de uno de los tres pigmentos. En ocasiones, esta ausencia de pigmento para captar un color determinado, hace que se confundan colores distintos. Existen tres subtipos de dicromatismo:

Deuteranopia: no es percibido el color verde. El deuteranope percibe como azul todas las longitudes de onda cortas hasta llegar a un punto neutro de color gris. a partir de aquí empieza a percibir las tonalidades de color amarillo.

Protanopia: el color no percibido es el rojo, por lo tanto los individuos protanopes presentan una clara pérdida de sensibilidad a la luminosidad del extremo rojo del espectro cromático.

Tritanopia: ausencia de pigmento azul. Es el menos habitual y el que suele causar una mayor pérdida perceptiva. Los tritanopes perciben el color verde ante longitudes de onda cortas, para a partir de un punto neutro, empezar a ver el rojo.

  • Monocromatismo y Acromatismo:  en los monocromáticos sólo funciona uno de los tres tipos de conos, mientras que en el acromatismo, no funciona ninguno de los tres. Las personas que padecen esta extraña condición, no pueden percibir el color al no tener conos funcionales. Únicamente perciben distintas tonalidades de blancos, negros y grises, y su agudeza visual se ve afectada siempre.

No olvidemos que una visión cromática anómala puede detectarse con diferentes test de colres en el gabinete optométrico, como son las láminas pseudoisocromáticas, test de puntos coloreados de Farnsworth y el Anomaloscopio de Nagel.

Dieta sana y salud visual: qué comer para ver.

Seguir una dieta sana y equilibrada beneficia a todo el organismo, y por lo tanto, también a nuestros ojos. Así pues, nuestra salud visual está íntimamente relacionada con nuestra alimentación.

Es necesaria una aportación de «antioxidantes» para prevenir el desarrollo de patologías como el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad ( DMAE).

A continuación, detallaremos qué tipo de nutrientes esenciales y vitaminas son aconsejables para optimizar nuestra salud ocular:

  • Carotenoides: este grupo, protege las membranas celulares frente a las fotolesiones. Algunos estudios indican que cuando hay niveles bajos de carotenoides en plasma, se quintuplica el riesgo de desarrollar cataratas. Los principales carotenoides relacionados con la salud ocular, son:

La luteína: la encontramos en las uvas rojas, kiwi,calabacín, calabaza, espinacas y yema del huevo.

La zeaxantina: presente en las naranjas, melón, mango, papaya, maíz y yema del huevo.

La astaxantina: abundante en la mayoría de pescados y mariscos.

Estos pigmentos actúan como filtros para proteger de la luz azul a los fotoreceptores de la retina. Es necesario comer al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, así como una dieta variada que incluya el consumo de huevos. las verduras de hoja verde como el brécol, espinacas o guisantes verdes, y la naranja y zanahoria son una fuente importante de carotenoides.

  • Vitaminas antioxidantes: las vitaminas A, B, C y E son excelentes para mabntener y mejorar nuestra salud ocular.

VIT A: indicada para mejorar la visión nocturna y prevenir numerosas enfermedades, como las cataratas o DMAE. los alimentos con mayor contenido en Vit A son las verduras de hoja verde y las zanahorias.

VIT B: Las B1, B2, B3 y B6 son las más relacionadas con la salud ocular. Ejercen un efecto protector frente a las cataratas. Además, la B2 contribuye al efecto antioxidante en el tejido ocular, y la B3 posee un efecto vasodilatador que favorece el flujo sanguíneo coroidal. La Vit B12 o riboflavina, está presente en el pigmento de la retina, por lo que su ingesta habitual evitará la fotofobia o hipersensibilidad a la luz. Las mejores fuentes de Vit 12 las encontramos en el hígado, vaca, cerdo y cordero, lácteos en general, y en el pan integral.

VIT C: principalmente está presente en los cítricos, perejil, brócoli y coles de Bruselas. Consumida de manera regular, ayuda a mantener en perfecto estado los vasos sanguíneos oculares, y reduce el riesgo de formación de cataratas.

VIT E: se trata  de un poderoso antioxidante natural que contribuye a prevenir o retrasar el desarrollo de las cataratas y DMAE. Las acelgas, cacahuetes y espinacas son alimentos ricos en Vit E, al igual que el aguacate, que también nos ayudará a regular el colesterol nocivo, al ser también rico en grasas monosaturadas.

  • Ácidos grasos omega-3: presentes en el salmón, atún, caballa, bacalao y sardinas, nos van a hacer disminuir el riesgo de padecer DMAE y glaucoma.
  • Minerales:

Zinc:  mineral esencial clave en el transporte de la Vit A del hígado a la retina para producir melanina, el pigmento protector ocular. El zinc se encuentra en altas concentraciones en el ojo, la nayor parte en retina y coroides. encontramos este mineral en las ostras, gérmen de trigo, hígado de ternera, semillas de calabaza, chocolate negro y cachuetes.

Cromo: mejora el funcionamiento del músculo ciliar. Lo encontramos en carnes rojas, pollo, huevo, pimiento verde, plátano, levadura de cerveza y espinacas.

Calcio: fortalece la esclerótica. Se encuentra en la leche y sus derivados, en el brócoli, espinacas, col rizada, berros, legumbres, nueces, pescados y mariscos.

Selenio:  es un mineral con alto poder antioxidante. Lo encontramos en las nueces, avena, champiñones, ajo, pepino, judías y semillas de calabaza.

Además de comer alimentos ricos en todos estos nutrientes, hay que evitar aquellos que nos influyen negativamente en la prevención de la pérdida visual, como son: limitar la ingesta de carnes rojas, el alcohol, los embutidos, alimentos que tengan niveles elevados de grasas saturadas, abuso de azúcares, harina refinada y glutamato monosódico ( conocido potenciador del sabor). Debemos concienciarnos que una dieta desequilibrada, puede afectar tanto a los ojos, como a los músculos y vasos sanguíneos que los rodean.

 

 

Cataratas: tipos, síntomas y tratamiento.

Las cataratas son opacidades totales o parciales del cristalino. Existen dos causas principales en la formación de una catarata: la podemos adquirir a lo largo de nuestra visa, o bien podemos nacer con ella. Así pues, podemos agruparlas en dos grupos:

  • Cataratas adquiridas:  es el tipo más frecuente y la principal causa de pérdida visual en mayores de 55 años, representando más del 99% de todas las cataratas.

Causas que pueden provocar una catarata adquirida:

  • Excesiva exposición a la luz ultravioleta.
  • Traumatismos oculares:  suele ser una causa común en menores de 40  años, bien sea estre traumatismo producido por una contusión ocular, shock eléctrico o exposición a radiaciones infrarrojas o ionizantes.
  • Enfermedades sistémicas como la diabetes e hipotiroidismo, también pueden causar cataratas.
  • Exposición a ciertas toxinas, como el humo del tabaco y uso crónico o por períodos largos de corticoesteroides, clorpromazina  y alopurinol, suelen causar cataratas subcapsulares posteriores.
  • Causas secundarias, como intervenciones oculares anteriores, uveitis anterior crónica, galucoma de ángulo cerrado, distrofias hereditarias del fondo de ojo y miopías muy elevadas, también pueden provocar el desarrollo de una catarata.
  • Cataratas congénitas:

Representan menos del 1%, por tanto son muy poco frecuentes. En este caso, se presentan al nacer, principalmente debido a un componente hereditario, pero su formación puede relacionarse también a algunos transtornos metabólicos como la galactosemia o hipoglucemia, e infecciones intrauterinas como la varicela, rubeola y herpes simple.

Las cataratas también pueden clasificarse en función de la zona dónde se empieza a formar la opacidad en el cristalino:

  • Cataratas nucleares: la zona opacificada se encuentra en el núcleo del cristalino. Suele estar asociada a la edad, representa el tipo de catarata más común, y su evolución es lenta. Sus principales síntomas son:

El paciente refiere visión borrosa con y sin gafas. Este tipo de catarata  suele producir un cambio de graduación importante hacia la miopización ( y en el caso del hipermétrope, éste bajará de graduación). Está más afectada la pérdida visual de lejos.

También la percepción de los colores estará alterada. Muchas veces, el paciente explica que los colores están «apagados».

  • Cataratas corticales:

Comprometen la transparencia de la corteza que rodea al núcleo del cristalino. No son tan comunes como las nucleares y suelen estar causadas por un proceso natural de envejecimiento, y comunmente asociadas a la Diabetes Mellitus. Al observarlas en el biomicroscopio, son curiosas por formar rayos alrededor del cristalino. A menudo, provocan hipermetropía.

  • Cataratas subcapsulares posteriores: en este caso, la catarata se desarrolla en la cápsula del cristalino. Su progresión es rápida y presenta pocos síntomas hasta que está desarrollada, aparte de notar un aumento de sensibilidad a la luz. Es el tipo de catarata que más compromete la visión y es el más común entre las personas jóvenes.
  • Cataratas avanzadas:

El cristalino está totalmente opaco ( núcleo y corteza). La visión está claramente comprometida, ya que el el cristalino puede transmitir muy poca luz, y los síntomas, muy evidentes,  sobretodo por la noche o con escasa  luz.

Al estar tan avanzadas, su tratamiento se vuelve más complicado.

Tratamiento de la catarata:  En sus estadios iniciales, y mientras progresa, es necesario el cambio de lentes a medida que se va modificando el error refractivo. Cuando la pérdida de visión no es mejorable con gafas, e imposibilita  la realización de tareas cotidianas, la opción más acertada es la cirugía. Actualmente, la técnica quirúrgica más utilizada para la extracción de cataratas es la facoemulsificación.

Facoemulsificación:  esta técnica aparece en los años 90, y utiliza vibraciones ultrasónicas para emulsificar el cristalino opaco y aspirar sus restos. Se trata de una cirugía ambulatoria. Consta de los siguientes pasos:

  • Anestesia local en forma de gotas oculares o inyección periorbital.
  • Incisión corneal autosellante ( la mayoría de las veces no precisa sutura).
  • Apertura de la cápsula del cristalino o capsulorrexis para realizar la fragmentación y aspiración del cristalino afectado.
  • Facoemulsificación con una sonda ultrasónica vibrante capaz de reducir el cristalino en partículas, para ser a la vez aspiradas.
  • Colocación de la lente intraocular plegable dentro del saco capsular, para finalizar la cirugía. En algunos casos, se inyecta antibiótico para minimizar el riesgo de infecciones.

El paciente operado usará colirios antibióticos y antiinflamatorios durante 15 días, evitando la práctica de deportes y el frotarse los ojos las dos semanas siguientes. La mejora visual es muy notable desde el primer día, necesitanto posiblemente algún tipo de graduación baja corregir la visión lejana, así como gafas para las tareas de cerca.

Aunque la facoemulsificación es una técnica segura y precisa, como en todas las cirugías, también presenta ciertos riesgos, como la opacificación de la cápsula posterior, que puede resolverse mediante una capsulotomía posterior usando el láse ( abertura realizada en la cápsula que permite que la luz pueda atravesar de nuevo, para proporcionar otra vez una visión clara).

 

Las fasciculaciones del párpado: temblores en el párpado.

Las fasciculaciones del párpado son muy comunes y la mayoría de nosotros las hemos padecido alguna vez.  En determinadas ocasiones, repentinamente, el párpado comienza a temblar. Suele ocurrir en un solo párpado de un solo ojo, y normalmente en el inferior, aunque puede darse también en el superior. Puede ser percibido como un ligero temblor, un latido o una palpitación, muchas veces observable al mirarnos en un espejo. Acostumbra a durar pocos minutos, a veces tan solo segundos.

Este fenómeno recibe el nombre de fasciculaciones del párpado y se trata de pequeñas contracciones totalmente involuntarias de unas pocas fibras del músculo orbicular del párpado, encargado de abrir y cerrar el ojo, y del parpadeo. Es muy frecuente que estas fasciculaciones del párpado se den durante una temporada y desaparezcan sin más. Este tipo de contracciones se consideran benignas y no requieren tratamiento alguno. Son molestas, pero no comprometen la visión.

¿ Cuáles pueden ser las causas de las fasciculaciones del párpado? 

Se ha observado una relación entre las siguientes causas y la aparición de períodos de temblor en el párpado:

  • Falta de sueño.
  • Períodos continuados de estrés.
  • Cansancio y fatiga, sobretodo tras realizar deporte.
  • Abuso de ciertas drogas como: cafeína, tabaco, anfetaminas y otros estimulantes.
  • Deficiencia en la dieta de magnesio y vitaminas del grupo B.
  • Efectos secundarios de fármacos como los diuréticos, corticosteroides y estrógenos.

En casos extremadamente raros, un movimiento involuntario del ojo puede ser indicativo de un problema de salud más importante, como:

  • Parálisis de Bell o del nervio facial.
  • Problemas del nervio facial o transtorno, como el síndrome de Tourette.
  • Un tic facial, aunque suele ir acompañado de espasmos en otras zonas, como la nariz o boca.

Si usted presenta temblores en el párpado de gran intensidad, acompañados de dolor ocular y persistentes, siempre es mejor que acuda a un especialista para descartar cualquier patología asociada.

Conjuntivitis: tipos, síntomas y tratamiento.

La conjuntivitis es  una inflamación de la conjuntiva, la cubierta delgada y transparente de la parte blanca del ojo. Esta membrana, a pesar de ser transparente, contiene muchos vasos sanguíneos, y éstos se verán dilatados, provocando un ojo rojo e inyectado en sangre, cuando se desencadene su inflamación. Esta afectación ocular es muy  frecuente, fácil de tratar, y en la mayoría de los casos, incluso se puede evitar.

Los síntomas de la conjuntivitis pueden variar dependiendo del factor que la causa, pero es común en todas, la presencia de ojo rojo, una mayor sensibilidad a la luz, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño en el ojo.

Hay básicamente cuatro tipos de conjuntivitis:

  • Conjuntivitis bacteriana: causada por una bacteria. Es altamente contagiosa, y se caracteriza por la presencia de secreciones amarillentas-verdosas. Por lo general, se origina en un ojo y puede pasar al otro. Con frecuencia, deben recetarse antibióticos tópicos para su tratamiento, aunque en aquellos casos leves, hay una mejora sin tratamiento entre los 2 y 5 días de su inicio. Los antibióticos pueden ayudar a que el proceso dure menos, a disminuir la propagación de la infección a otras personas y a evitar que den lugar a serias complicaciones oculares, como una úlcera corneal y pérdida de visión.

   Inflamación, hiperemia conjuntival y                                                                                            secreciones en conjuntivitis bacteriana.

  • Conjuntivitis vírica: causada por un virus que infecta el ojo. Muchos de estos casos están asociados a infecciones de las vías respiratorias superiores o resfriados comunes. También es altamente contagiosa, ya que puede propagarse por la tos o estornudos, y puede puede afectar a uno o ambos ojos. Se caracteriza por un lagrimeo y picazón de ojos intenso, sensibilidad a la luz, secreción mucosa de color blanco y puede ir acompañada de otros síntomas como la fibre , faringitis. y cuadro infeccioso respiratorio.

 Inflamación e hiperemia conjuntival en                                                                                     conjuntivitis vírica.

Su duración aproximada es de es de 7 a 14 días, y si no se presentan complicaciones, remite sola mediante el lavado a base de suero fisiológico cada 12 horas y aplicación de lágrima artificial para aliviar los síntomas, sin requerir tratamiento médico.

  • Conjuntivitis alérgica: son más frecuentes en primavera y otoño, y ambos ojos se ven afectados, presentando: inflamación, lagrimeo, ardor y picazón ocular, sensibilidad a la luz, y a nivel general, estornudos y secreción nasal, eczemas y asma bronquial. No es contagiosa, sino provocada por una alergia, comunmente al polen, humedad, polvo, gramíneas, pelo de mascotas….

La evolución de los síntomas persisten mientras dure el contacto con el alérgeno, y muchas veces es difícil averiguar el causante. El mejor tratamiento es evitar en lo posible la causa que provoca los síntomas de la alergia, uso de lágrimas artificiales, aplicar compresas frías en los ojos, no fumar y evitar el humo de otros fumadores, para reducir la inflamación. En casos de conjuntivitis alérgica severas, deberá combinarse el uso de antihistamínicos y colirios de esteroides oftálmicos.

 Inflamación e hiperemia conjuntival en                                                                                      conjuntivitis alérgica.

  • Conjuntivitis química o irritativa: se trata de una reacción exagerada de la conjuntiva a un agente externo, normalmente irritante: humos, vapores, emanaciones, polución y productos químicos, como el cloro presente en las piscinas. Como principal tratamiento de esta clase de conjuntivitis, se recomienda la irrigación del ojo con abundante solución salina. Si el agente provocante fuera un producto químico, lo más apropiado será acudir a un especialista para evaluar los daños y recetar el tratamiento más apropiado.

Consejos prácticos para la prevención de la conjuntivitis:

  • Limpie con frecuencia teléfonos compartidos, mesas de trabajo, utensilios de baño… y evite compartir elementos de higiene personal como pañuelos y toallas.
  • Si va a nadar, utilice siempre gafas de natación para proteger sus ojos de microorganismos y bacterias que se encuentran en el agua y que puedan causar una conjuntivitis.
  • Si sufre de alergias estacionales, consulte a su médico cómo puede minimizar los síntomas antes de su inicio.
  • Lávese las manos con cierta frecuencia, sobretodo si trabaja en lugares públicos, o con gran afluencia de personas.
  • Cúbrase la nariz y la boca al toser, y evite tocar sus ojos.

Si es usuario de lentes de contacto:

  • Mantenga una escrupulosa higiene de sus lentes de contacto así como también del estuche portalentes.
  • Jamás comparta sus lentes de contacto con nadie.
  • Siga los consejos de su Optometrista sobre el cuidado y reemplazo de sus lentes de contacto, y asegúrese de usar la solución de limpieza recomendada.
  • No usar las lentes de contacto si va a ducharse o bañarse ( ya sea en el mar, en la piscina o en un jacuzzi).
  • Ante la sospecha del inicio de una conjuntivitis, suspenda immediatamente el uso de las lentes de contacto y deséchelas.

 

La Blefaritis: síntomas y tratamiento.

La blefaritits es una condición muy común en la que los párpados se inflaman debido a la acumulación de partículas de grasa y bacterias que cubren el borde del párpado cercano a la base de las pestañas. La aparición de blefaritis puede estar asociada con una infección ocular bacteriana, a un síndrome de ojo seco, o a ciertos tipos de enfermedades de la piel como la rosácea, pero en muchos casos se manifiesta sin saber exactamente la causa. A menudo, su orígen se encuentra en un mal funcionamiento de las glándulas situadas en el margen palpebral. Estas pequeñas glándulas son las encargadas de lubriv¡car la parte anterior del ojo, produciendo una secreción grasa. cuando hay blefaritis, estas glándulassecretan más cantidad de grasa, contaminando la lágrima y formando ácidos grasos que irritan la superfície ocular y el borde palpebral. A su vez, el ojo irritado produce secreción mucosa y proteínica, que irá acumulandose en forma de  costra y favoreciendo el crecimiento bactereológico provocando muchas veces una infección.

Tipos más comunes de blefaritis:

  • Blefaritis anterior: la zona afectada es el párpado exterior, dónde se encuentran las pestañas. Puede ser causada por una infección bacteriana, o en ocasiones por una infección viral. de no tratarse,  puede engrosar mucho los párpados e incluso voltearlos hacia adentro o afuera.
  • Blefaritis posterior: causada por la disfunción de las glándulas sebáceas pequeñas localizadas en la base de las pestañas de los párpados, llamadas glándulas meibomianas o de Meibomio. Cuando estas glándulas de Meibomio se taponan a causa de la blefaritis posterior, pueden formar una chalazión ( bulto o quiste ocasionado por la inflamación de una glándula de Meibomio). Muchas veces también puede causar el engrosamiento de los bordes palpebrales y producir secreciones en forma de costras, llegando a alterar la estabilidad de la lágrima. Muchas personan desarrollan la blefaritis anterior y posterior al mismo tiempo.
  • Blefaritis rosácea: asociada a la rosácea ( afección cutánea común que produce protuberancias de aspecto parecido al acné y enrojecimiento facial). en este caso también el mal funcionamiento de las glándulas sebáceas va aa provocar un enrojecimiento del ojo y una inflamación de los párpados.

Síntomas:   Irritación ocular y palpebral, lagrimeo, formación de costras y/o escamas en párpados y pestañas, picor ocular y enrojecimiento en los márgenes palpebrales, sensación de ardor y presencia de cuerpo extraño en el ojo.

Tratamiento:   Es común el uso de varios tratamientos al mismo tiempo.

  • Lavado del párpado: existen en el mercado toallitas limpiadoras y lociones diseñadas para este fin. Si se prefiere se puede frotar suavemente durante unos 15 segundos la base de las pestañas con abundante agua y jabón de ph neutro, de una a dos veces diarias.
  • Aplicación de compresas calientes: se recomienda mojar una toalla con agua caliente y escurrida bien, antes de colocarla sobre el párpado durante un minuto. Repita el procedimiento dos o tres veces, remolando la toalla nuevamente cuando ésta se enfríe. Notará que las costras se reblandecen y pueden ser retiradas fácilmente.
  • Antibióticos tópicos: ( en colirio o pomada): las bacterias pueden hacerse resistentes a los antibióticos si son expuestos a ellos durante períodos de tiempo largos, por este motivo, los pacientes con blefaritis sólo pueden usarlos de manera intermitente, durante una o dos semanas.
  • Tetraciclina y doxicilina: son dos antibióticos usados comunmente, ya que actuan de forma directa sobre las bacterias y permiten mejorar las secreciones de las glándulas del párpado. Su administración es por vía oral.
  • Lágrimas artificiales: mejoran la sensación de cuerpo extraño y reestablecen el equilibrio de la lágrima.
  • Colirios con esteroides: van a reducir la inflamación y enrojecimiento causado por el exceso de secreciones. Al igual que los antibióticos, los esteroides suelen indicarse durante períodos cortos de tiempo y siempre bajo el control del especialista.
  • Terapia nutricional: diversos estuduios sugieren que un desequilibrio de los ácidos omega puede causar un funcionamiento anormal de las glándulas sebáceas encargadas de la lubricación ocular. también, que la carencia de determinados nutrientes puede favorecer la aparición de la blefaritis. Debe siempre consultarse al especialista la necesidad de seguir una dieta apropiada y el uso de suplementos alimenticios para ayudar a tratar el desequilibrio.
  • Mantener una buena higiene: además de limpiar los párpados con regularidad, también puede lavarse el pelo, cuero cabelludo y las cejas con un champú antibacteriano.