Cómo proteger nuestros ojos del cloro de las piscinas.

El cloro es un elemento químico con propiedades antisépticas, por lo que resulta un componente imprescindible para mantener el agua de las piscinas limpia y libre de agentes infeciosos.

Debido a sus fuertes propiedades desinfectantes, el cloro puede producir irritación en los ojos, piel, oído y vías respiratorias. El límite de riesgo para que el cloro tenga un efecto irritante, es una concentración máxima de 1,5 mg de cloro/ m3 de agua. Esta concentración, muy a menudo es sobrepasada, sobretodo en las piscinas públicas. Este cloro en exceso, resulta altamente irritante para los ojos, provocando escozor, enrojecimiento e incluso conjuntivitis.

Se recomienda el uso de gafas de natación o buceo a los bañistas para evitar que los ojos entren en contacto directo con el agua. De este modo, podrán evitarse, a parte de las irritaciones oculares por exceso de cloro, también las llamadas «conjuntivitis de las piscinas». Algunas bacterias como las clamidias (Chlamydia trachomatis), no pueden ser eliminadas con el cloro, y pueden provocar conjuntivitis bacterianas en nadadores habituales. Por otro lado, los adenovirus y virus del herpes, también pueden provocarnos conjuntivitis víricas si no protegemos debidamente nuestros ojos.

Recomendaciones generales:

  • Evitar siempre el uso de lentes de contacto en las piscinas ( así como también en el mar) debido al importante riesgo de contraer infecciones graves por la presencia de microorganismos en el agua. También deberán  extremar las condiciones higiénicas de limpieza, si extraen y colocan sus lentes de contacto en los vestuarios.
  • Utilizar siempre gafas de natación para evitar la acción irritativa del cloro y demás infecciones.
  • Si sufre conjuntivitis, evite bañarse en lugares públicos para evitar el contagio a otros bañistas, y acuda al especialista para seguir un tratamiento adecuado.
  • No se aconseja submergir la cabeza debajo del agua si se ha sufrido una intervención ocular durante el último mes.
  • Al salir del agua debe proteger siempre sus ojos con una gafas de sol homologadas.
  • Evite compartir toallas y otros utensilos con otros bañistas.
  • Si siente los ojos resecos después del baño, puede restaurar su humedad ocular mediante el uso de lágrimas artificiales o soluciones salinas.

El daltonismo o ceguera para los colores.

El daltonismo o ceguera al color, es una alteración visual genética en la que el ojo no es capz de captar la longitud de onda correspondiente a un color determinado, ya sea por no poseer los pigmentos para ello, o porque éstos han dejado de funcionar eficazmente.

Los conos, unos fotoreceptores situados en la retina, son los principales encargados de aportar información respecto al color. Estos conos, nos permiten captar el color gracias a la existencia de tres pigmentos en su interior: eritropsina (permite ver el color rojo), cloropsina (permite ver el color verde) y cianopsina (permite ver el azul). Las causas de esta deficiencia en la percepción del color se encuentran en la ausencia de alguno/s pigmentos de estos conos. Esta ausencia, en la mayoría de los casos tiene un orígen genético, siendo causada por alteraciones ligadas al cromosoma sexual X. El hecho que esta alteración se encuentre en este cromosoma X, comporta que el daltonismo aparezca con muchísima más frecuencia en varones (8% en varones frente a un 0,5% en mujeres).

Aunque no hay tratamiento para el daltonismo, es muy importante su detección, sobretodo en niños, ya que permitirá desarrollar claves para discriminar los colores de forma adecuada. Debemos tener en cuenta que entre el 1/5 y 1/3 de cada adulto daltónico, desconoce que lo es, y por tanto, es  incapaz de encontrar herramientas adaptativas.

Tipos de daltonismo:

Ordenados de más frecuentes y menos severos a menos frecuentes y más severos:

  • Tricromastismo anómalo:  no funciona correctamente uno de los conos, aunque el individuo que lo padece posee los tres pigmentos. Precisan que la intensidad del color sea mucho mayor de lo habitual para poder captarlo, a menudo confunden colores, y su función visual es normal. Hablaremos de:

Deuteranomalía, cuando es el pigmento verde el que no funciona correctamente.

Protanomalía, cuando el ojo no percibe en su totalidad el color rojo.

Tritanomalía, cuando no se capta correctamente el color azul. Esta es la anomalía menos frecuente de las tres.

  • Dicromatismo: es el tipo más común de daltonismo y se caracteriza por la ausencia de uno de los tres pigmentos. En ocasiones, esta ausencia de pigmento para captar un color determinado, hace que se confundan colores distintos. Existen tres subtipos de dicromatismo:

Deuteranopia: no es percibido el color verde. El deuteranope percibe como azul todas las longitudes de onda cortas hasta llegar a un punto neutro de color gris. a partir de aquí empieza a percibir las tonalidades de color amarillo.

Protanopia: el color no percibido es el rojo, por lo tanto los individuos protanopes presentan una clara pérdida de sensibilidad a la luminosidad del extremo rojo del espectro cromático.

Tritanopia: ausencia de pigmento azul. Es el menos habitual y el que suele causar una mayor pérdida perceptiva. Los tritanopes perciben el color verde ante longitudes de onda cortas, para a partir de un punto neutro, empezar a ver el rojo.

  • Monocromatismo y Acromatismo:  en los monocromáticos sólo funciona uno de los tres tipos de conos, mientras que en el acromatismo, no funciona ninguno de los tres. Las personas que padecen esta extraña condición, no pueden percibir el color al no tener conos funcionales. Únicamente perciben distintas tonalidades de blancos, negros y grises, y su agudeza visual se ve afectada siempre.

No olvidemos que una visión cromática anómala puede detectarse con diferentes test de colres en el gabinete optométrico, como son las láminas pseudoisocromáticas, test de puntos coloreados de Farnsworth y el Anomaloscopio de Nagel.