¿Qué es un pterigión?. Síntomas, signos y tratamiento.

El pterigión es un bulto elevado amarillento, normalmente en forma de cuña, formado en la esclera( parte blanca del ojo). Por norma general, suelen crecer poco a lo largo de la vida, pero en casos avanzados, cuando su crecimiento invade la zona corneal e interfiere en la visión es recomendable su extracción mediante cirugía.

Los pterigiones normalmente suelen desarrollarse en la parte nasal, aunque también pueden hacerlo en la parte temporal, y poder afectar sólo a un ojo, o a los dos. La exposición continuada a la radiación ultravioleta parece ser la causa principal del desarrollo y crecimiento del pterigión, así como también la exposición al polvo y viento. Generalmente, se forman en personas con una franja de edad comprendida entre los 30 y 50 años. El riesgo de padecer pterigión aumenta en aquellas personas que suelen trabajar al aire libre, que viven en zonas cercanas al ecuador, tienen la piel y ojos claros, y/o presentan ojo seco. Un pterigión leve puede no dar síntomas que requieran tratamiento, pero cuando el pterigión está en crecimiento o es grande, puede causar sensación de cuerpo extraño, picazón, ardor, y enrojecimiento.

Cuando el pterigión se agrava o se inflama, puede ser tratado mediante colirios lubricantes, colirios vasoconstrictores y colirios de esteroides. En ocasiones se recomienda el uso de lentes de contacto para cubrir el pterigión y protegerlo de la sequedad y exposición adicional a los rayos ultravioletas.

Si el crecimiento del pterigión es excesivo y éste invade la zona corneal, puede ocasionar astigmatismo y aberraciones que van a entorpecer la visión. En este caso, es aconsejable extraerlo mediante cirugía.

La cirugía de extracción de un pterigión es relativamente sencilla y no suele durar más de 30-40 minutos, se realiza con anestesia local, y el paciente puede realizar una actividad normal a las 24 horas. Una vez realizada la cirugía, es necesario el uso de gotas oftálmicas esteroides por varias semanas, con el fin de disminuir la inflamación y evitar su nueva formación. Desafortunadamente, los pterigiones a menudo vuelven a formarse, presentando un índice de concurrencia entre el 5 y el 40%. Para minimizar el riesgo de nueva formación, es muy importante cuidar nuestros ojos y protegerlos debidamente de la luz solar con unas buenas lente de sol, ya que la exposición a la radiación ultravioleta puede ser un factor clave en su recurrencia.

El daltonismo o ceguera para los colores.

El daltonismo o ceguera al color, es una alteración visual genética en la que el ojo no es capz de captar la longitud de onda correspondiente a un color determinado, ya sea por no poseer los pigmentos para ello, o porque éstos han dejado de funcionar eficazmente.

Los conos, unos fotoreceptores situados en la retina, son los principales encargados de aportar información respecto al color. Estos conos, nos permiten captar el color gracias a la existencia de tres pigmentos en su interior: eritropsina (permite ver el color rojo), cloropsina (permite ver el color verde) y cianopsina (permite ver el azul). Las causas de esta deficiencia en la percepción del color se encuentran en la ausencia de alguno/s pigmentos de estos conos. Esta ausencia, en la mayoría de los casos tiene un orígen genético, siendo causada por alteraciones ligadas al cromosoma sexual X. El hecho que esta alteración se encuentre en este cromosoma X, comporta que el daltonismo aparezca con muchísima más frecuencia en varones (8% en varones frente a un 0,5% en mujeres).

Aunque no hay tratamiento para el daltonismo, es muy importante su detección, sobretodo en niños, ya que permitirá desarrollar claves para discriminar los colores de forma adecuada. Debemos tener en cuenta que entre el 1/5 y 1/3 de cada adulto daltónico, desconoce que lo es, y por tanto, es  incapaz de encontrar herramientas adaptativas.

Tipos de daltonismo:

Ordenados de más frecuentes y menos severos a menos frecuentes y más severos:

  • Tricromastismo anómalo:  no funciona correctamente uno de los conos, aunque el individuo que lo padece posee los tres pigmentos. Precisan que la intensidad del color sea mucho mayor de lo habitual para poder captarlo, a menudo confunden colores, y su función visual es normal. Hablaremos de:

Deuteranomalía, cuando es el pigmento verde el que no funciona correctamente.

Protanomalía, cuando el ojo no percibe en su totalidad el color rojo.

Tritanomalía, cuando no se capta correctamente el color azul. Esta es la anomalía menos frecuente de las tres.

  • Dicromatismo: es el tipo más común de daltonismo y se caracteriza por la ausencia de uno de los tres pigmentos. En ocasiones, esta ausencia de pigmento para captar un color determinado, hace que se confundan colores distintos. Existen tres subtipos de dicromatismo:

Deuteranopia: no es percibido el color verde. El deuteranope percibe como azul todas las longitudes de onda cortas hasta llegar a un punto neutro de color gris. a partir de aquí empieza a percibir las tonalidades de color amarillo.

Protanopia: el color no percibido es el rojo, por lo tanto los individuos protanopes presentan una clara pérdida de sensibilidad a la luminosidad del extremo rojo del espectro cromático.

Tritanopia: ausencia de pigmento azul. Es el menos habitual y el que suele causar una mayor pérdida perceptiva. Los tritanopes perciben el color verde ante longitudes de onda cortas, para a partir de un punto neutro, empezar a ver el rojo.

  • Monocromatismo y Acromatismo:  en los monocromáticos sólo funciona uno de los tres tipos de conos, mientras que en el acromatismo, no funciona ninguno de los tres. Las personas que padecen esta extraña condición, no pueden percibir el color al no tener conos funcionales. Únicamente perciben distintas tonalidades de blancos, negros y grises, y su agudeza visual se ve afectada siempre.

No olvidemos que una visión cromática anómala puede detectarse con diferentes test de colres en el gabinete optométrico, como son las láminas pseudoisocromáticas, test de puntos coloreados de Farnsworth y el Anomaloscopio de Nagel.

Conjuntivitis: tipos, síntomas y tratamiento.

La conjuntivitis es  una inflamación de la conjuntiva, la cubierta delgada y transparente de la parte blanca del ojo. Esta membrana, a pesar de ser transparente, contiene muchos vasos sanguíneos, y éstos se verán dilatados, provocando un ojo rojo e inyectado en sangre, cuando se desencadene su inflamación. Esta afectación ocular es muy  frecuente, fácil de tratar, y en la mayoría de los casos, incluso se puede evitar.

Los síntomas de la conjuntivitis pueden variar dependiendo del factor que la causa, pero es común en todas, la presencia de ojo rojo, una mayor sensibilidad a la luz, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño en el ojo.

Hay básicamente cuatro tipos de conjuntivitis:

  • Conjuntivitis bacteriana: causada por una bacteria. Es altamente contagiosa, y se caracteriza por la presencia de secreciones amarillentas-verdosas. Por lo general, se origina en un ojo y puede pasar al otro. Con frecuencia, deben recetarse antibióticos tópicos para su tratamiento, aunque en aquellos casos leves, hay una mejora sin tratamiento entre los 2 y 5 días de su inicio. Los antibióticos pueden ayudar a que el proceso dure menos, a disminuir la propagación de la infección a otras personas y a evitar que den lugar a serias complicaciones oculares, como una úlcera corneal y pérdida de visión.

   Inflamación, hiperemia conjuntival y                                                                                            secreciones en conjuntivitis bacteriana.

  • Conjuntivitis vírica: causada por un virus que infecta el ojo. Muchos de estos casos están asociados a infecciones de las vías respiratorias superiores o resfriados comunes. También es altamente contagiosa, ya que puede propagarse por la tos o estornudos, y puede puede afectar a uno o ambos ojos. Se caracteriza por un lagrimeo y picazón de ojos intenso, sensibilidad a la luz, secreción mucosa de color blanco y puede ir acompañada de otros síntomas como la fibre , faringitis. y cuadro infeccioso respiratorio.

 Inflamación e hiperemia conjuntival en                                                                                     conjuntivitis vírica.

Su duración aproximada es de es de 7 a 14 días, y si no se presentan complicaciones, remite sola mediante el lavado a base de suero fisiológico cada 12 horas y aplicación de lágrima artificial para aliviar los síntomas, sin requerir tratamiento médico.

  • Conjuntivitis alérgica: son más frecuentes en primavera y otoño, y ambos ojos se ven afectados, presentando: inflamación, lagrimeo, ardor y picazón ocular, sensibilidad a la luz, y a nivel general, estornudos y secreción nasal, eczemas y asma bronquial. No es contagiosa, sino provocada por una alergia, comunmente al polen, humedad, polvo, gramíneas, pelo de mascotas….

La evolución de los síntomas persisten mientras dure el contacto con el alérgeno, y muchas veces es difícil averiguar el causante. El mejor tratamiento es evitar en lo posible la causa que provoca los síntomas de la alergia, uso de lágrimas artificiales, aplicar compresas frías en los ojos, no fumar y evitar el humo de otros fumadores, para reducir la inflamación. En casos de conjuntivitis alérgica severas, deberá combinarse el uso de antihistamínicos y colirios de esteroides oftálmicos.

 Inflamación e hiperemia conjuntival en                                                                                      conjuntivitis alérgica.

  • Conjuntivitis química o irritativa: se trata de una reacción exagerada de la conjuntiva a un agente externo, normalmente irritante: humos, vapores, emanaciones, polución y productos químicos, como el cloro presente en las piscinas. Como principal tratamiento de esta clase de conjuntivitis, se recomienda la irrigación del ojo con abundante solución salina. Si el agente provocante fuera un producto químico, lo más apropiado será acudir a un especialista para evaluar los daños y recetar el tratamiento más apropiado.

Consejos prácticos para la prevención de la conjuntivitis:

  • Limpie con frecuencia teléfonos compartidos, mesas de trabajo, utensilios de baño… y evite compartir elementos de higiene personal como pañuelos y toallas.
  • Si va a nadar, utilice siempre gafas de natación para proteger sus ojos de microorganismos y bacterias que se encuentran en el agua y que puedan causar una conjuntivitis.
  • Si sufre de alergias estacionales, consulte a su médico cómo puede minimizar los síntomas antes de su inicio.
  • Lávese las manos con cierta frecuencia, sobretodo si trabaja en lugares públicos, o con gran afluencia de personas.
  • Cúbrase la nariz y la boca al toser, y evite tocar sus ojos.

Si es usuario de lentes de contacto:

  • Mantenga una escrupulosa higiene de sus lentes de contacto así como también del estuche portalentes.
  • Jamás comparta sus lentes de contacto con nadie.
  • Siga los consejos de su Optometrista sobre el cuidado y reemplazo de sus lentes de contacto, y asegúrese de usar la solución de limpieza recomendada.
  • No usar las lentes de contacto si va a ducharse o bañarse ( ya sea en el mar, en la piscina o en un jacuzzi).
  • Ante la sospecha del inicio de una conjuntivitis, suspenda immediatamente el uso de las lentes de contacto y deséchelas.

 

La Blefaritis: síntomas y tratamiento.

La blefaritits es una condición muy común en la que los párpados se inflaman debido a la acumulación de partículas de grasa y bacterias que cubren el borde del párpado cercano a la base de las pestañas. La aparición de blefaritis puede estar asociada con una infección ocular bacteriana, a un síndrome de ojo seco, o a ciertos tipos de enfermedades de la piel como la rosácea, pero en muchos casos se manifiesta sin saber exactamente la causa. A menudo, su orígen se encuentra en un mal funcionamiento de las glándulas situadas en el margen palpebral. Estas pequeñas glándulas son las encargadas de lubriv¡car la parte anterior del ojo, produciendo una secreción grasa. cuando hay blefaritis, estas glándulassecretan más cantidad de grasa, contaminando la lágrima y formando ácidos grasos que irritan la superfície ocular y el borde palpebral. A su vez, el ojo irritado produce secreción mucosa y proteínica, que irá acumulandose en forma de  costra y favoreciendo el crecimiento bactereológico provocando muchas veces una infección.

Tipos más comunes de blefaritis:

  • Blefaritis anterior: la zona afectada es el párpado exterior, dónde se encuentran las pestañas. Puede ser causada por una infección bacteriana, o en ocasiones por una infección viral. de no tratarse,  puede engrosar mucho los párpados e incluso voltearlos hacia adentro o afuera.
  • Blefaritis posterior: causada por la disfunción de las glándulas sebáceas pequeñas localizadas en la base de las pestañas de los párpados, llamadas glándulas meibomianas o de Meibomio. Cuando estas glándulas de Meibomio se taponan a causa de la blefaritis posterior, pueden formar una chalazión ( bulto o quiste ocasionado por la inflamación de una glándula de Meibomio). Muchas veces también puede causar el engrosamiento de los bordes palpebrales y producir secreciones en forma de costras, llegando a alterar la estabilidad de la lágrima. Muchas personan desarrollan la blefaritis anterior y posterior al mismo tiempo.
  • Blefaritis rosácea: asociada a la rosácea ( afección cutánea común que produce protuberancias de aspecto parecido al acné y enrojecimiento facial). en este caso también el mal funcionamiento de las glándulas sebáceas va aa provocar un enrojecimiento del ojo y una inflamación de los párpados.

Síntomas:   Irritación ocular y palpebral, lagrimeo, formación de costras y/o escamas en párpados y pestañas, picor ocular y enrojecimiento en los márgenes palpebrales, sensación de ardor y presencia de cuerpo extraño en el ojo.

Tratamiento:   Es común el uso de varios tratamientos al mismo tiempo.

  • Lavado del párpado: existen en el mercado toallitas limpiadoras y lociones diseñadas para este fin. Si se prefiere se puede frotar suavemente durante unos 15 segundos la base de las pestañas con abundante agua y jabón de ph neutro, de una a dos veces diarias.
  • Aplicación de compresas calientes: se recomienda mojar una toalla con agua caliente y escurrida bien, antes de colocarla sobre el párpado durante un minuto. Repita el procedimiento dos o tres veces, remolando la toalla nuevamente cuando ésta se enfríe. Notará que las costras se reblandecen y pueden ser retiradas fácilmente.
  • Antibióticos tópicos: ( en colirio o pomada): las bacterias pueden hacerse resistentes a los antibióticos si son expuestos a ellos durante períodos de tiempo largos, por este motivo, los pacientes con blefaritis sólo pueden usarlos de manera intermitente, durante una o dos semanas.
  • Tetraciclina y doxicilina: son dos antibióticos usados comunmente, ya que actuan de forma directa sobre las bacterias y permiten mejorar las secreciones de las glándulas del párpado. Su administración es por vía oral.
  • Lágrimas artificiales: mejoran la sensación de cuerpo extraño y reestablecen el equilibrio de la lágrima.
  • Colirios con esteroides: van a reducir la inflamación y enrojecimiento causado por el exceso de secreciones. Al igual que los antibióticos, los esteroides suelen indicarse durante períodos cortos de tiempo y siempre bajo el control del especialista.
  • Terapia nutricional: diversos estuduios sugieren que un desequilibrio de los ácidos omega puede causar un funcionamiento anormal de las glándulas sebáceas encargadas de la lubricación ocular. también, que la carencia de determinados nutrientes puede favorecer la aparición de la blefaritis. Debe siempre consultarse al especialista la necesidad de seguir una dieta apropiada y el uso de suplementos alimenticios para ayudar a tratar el desequilibrio.
  • Mantener una buena higiene: además de limpiar los párpados con regularidad, también puede lavarse el pelo, cuero cabelludo y las cejas con un champú antibacteriano.

 

Problemas oculares causados por la hipertensión arterial.

La hipertensión arterial sistémica (HTA) es una de las enfermedades más frecuente en los países industrializados, con una incidencia del 30%, que sigue en aumento debido también al aumento de la esperanza de vida.

Debe considerarse que la es alta cuando la presión arterial sistólica es superior a 140 mmHg y la presión arterial diastólica superior a 90 mmHg. Esta elevación de la tensión arterial ocasiona o acelera cambios en la pared vascular del cerebro, corazón, riñones y ojos. A nivel ocular, la HTA produce lesiones en la retina, coroides y nervio óptico, provocando desde un estrechamiento vascular leve hasta una pérdida visual severa por neuropatía óptica isquémica. esta degeneración de la retina da lugar a una enfermedad conocida como retinopatía hipertensiva.

El tratamiento de la retinopatía consistirá  en el control eficaz y mantenimiento de una presión dentro de valores normales.

Al realizar una exploración del fondo de ojo podremos observar las siguientes alteraciones en retina:

– Estrechamiento de las arteriolas, que aparecen rectas, y en ocasiones, signos de esclerosis ( disminución de la transparencia de la pared vascular ), y cruces arteriovenosos.

– Cuando la hipertensión arterial es moderada pero de larga duración, pueden observarse obstrucciones venosas, obstrucciones arteriales, hemorragias aisladas y macroaneurismas.

– Si el aumento de tensión es elevado y progresivo puede aparecer edema retiniano isquémico, exudados algodonosos, hemorragias profundas y edema papilar.

Tratamiento de la retinopatía hipertensiva:

Retinopatía hipertensiva a través del fondo de ojo.

Su tratamiento se basa en el debido control de la tensión arterial. Esta enfermedad puede pasar desapercibida durante años, ya que los síntomas no suelen aparecer hasta que la hipertensión arterial alta crónica ya ha causado daño al cuerpo. Cuando la enfermedad es diagnosticada, su médico le recetará un medicamento o combinación de ellos, para controlar su tensión. Manteniendo los valores normales de tensión arterial, podremos evitar el daño producido en los distintos órganos y en nuestros ojos.

 

 

Consejos prácticos:

  • Acudir a su médico al menos una vez al año para tomar la tensión arterial y realizar un exámen general. es importante el diagnóstico temprano.
  • Preste especial atención si familiares cercanos son hipertensos.
  • Acuda  a su Óptico-Optometrista oespecialista a revisar su visión y realizar una exploración del fondo de ojo, anualmente.
  • Mantenga una alimentación saludable y equilibrada: limite el sodio y la sal, aumente el potasio e intente consumir alimento cardiosaludables como: frutas, verduras, hortalizas, granos integrales, legumbres y pescado rico en omega3.

    Principales problemas de la hipertensión
  • Realice deporte habitualmente. La actividad física regular puede regular y disminuir su presión arterial y reducir el riesgo de otros problemas de salud.
  • Mantenga un peso saludable. Se recomienda un índice de masa corporal (IMC) por debajo de 25.
  • Limitar el consumo de alcohol. El exceso de alcohol aumentará su tensión arterial y niveles de triglicéridos, además de añadir calorías adicionales que puede hacerle aumentar de peso.
  • No fume.
  • Controle su nivel de estrés. Aprender a controlar el estrés y relajarse puede mejorar su salud emocional y física, y bajar su tesión arterial. Mantenerse activo físicamente, escuchar música y practicar yoga, tai chi y meditación, pueden ser buenas técnicas de relajación.

Disfunción de la glándula tiroidea y Oftalmopatía tiroidea.

La glándula tiroidea está ubicada delante de la tráquea, justo en la zona anterior del cuello y presenta forma de «U». La tiroides produce las hormonas tiroxina ( o T-4), y triyodotironina (o T-3), encargadas  del control de la temperatura corporal, la regulación del metabolismo del cuerpo para obtener la energía necesaria, y el ritmo cardíaco. Otra hormona tiroidea, la calcitonina, regula el nivel de calcio en el torrente sanguíneo. Existen muchos factores que pueden alterar el buen funcionamiento de la glándula tiroidea, como el sexo, la edad, antecedentes familiares de patología tiroidea, la ingesta de yodo, el tabaco, el estrés y cierta medicación.

Un mal funcionamiento de esta glándula tiroidea nos puede producir:

  • Hipotiroidismo: cuando la tiroides no está muy activa y no no produce demasiadas hormonas, relantizando el metabolismo. El hipotiroidismo puede producir un aumento considerable de peso, fatiga con bradicardia, mayor sensibilidad al frío y estreñimiento.
  • Hipertiroidismo: cuando la tiroides está demasiado activa y produce demasiadas hormonas, provocando una pérdida de peso corporal, fatiga con taquicardia, insomnio, nerviosismo, sensibilidad al calor y sudoración, cabello frágil y diarrea.

Un mal funcionamiento de la glándula tiroidea también puede afectar a la visión, provocando disminución de la visión, alteración en la percepción del color, incremento del espesor de los párpados, proptosis, estrabismo, dolor en la órbita, sequedad ocular, compresión del nervio óptico y engrosamiento de los músculos encargados de mover los ojos, y consecuentemente la aparición de diplopia o visión doble.

¿Qué es la Oftalmopatía tiroidea?

Es una patología de origen autoinmune, en la que las células (linfocitos) encargadasde defendernos frente a las infecciones y regular las inflamaciones, actúan de manera errónea y atacan a diferentes órganos, en este caso a la glándula tiroidea y ojos. La Oftalmopatía tiroidea forma parte de las manifestaciones de la enfermedad de Graves-Basedow ( único tipo de hipertiroidismo asociado a esta patología), aunque también puede presentarse en pocos pacientes con hipotiroidismo por enfermedad de Hashimoto.

Diversos estudios apuntan que esta enfermedad afecta mayoritariamente a mujeres y que fumar empeora su pronóstico al responder peor al tratamiento. no olvidemos que el estrés puede ser el desencadenante de hipertiroidismo, al desestabilizar nuestro control metabólico.

Los síntomas oculares pueden empezar entre 6-18 meses antes o después, o al mismo tiempo que el diagnóstico de hipertiroidismo, y éstos pueden ser variables: retracción palpebral (ojos muy abiertos), lagrimeo, intolerancia a la luz, visión borrosa, visión doble, úlceras corneales, dolor en las órbitas, alteración de la visión cromática, disminución o pérdida visual, estrabismo, y signos inflamatorios (edema y enrojecimiento).

La prioridad es tratar la glándula tiroidea por un endocrino, y si el paciente presenta síntomas oculares moderados o severos, visitar también a un oftalmólogo, quien si existe inflamación ocular, recetará inmunosupresores: esteroides, ciclosporina, rituximab, y en algunos casos radioterapia.

Cuando sólo hay retracción palpebral (ojos muy abiertos) ésta suele ser tratada con suplementos de selenio por vía oral, lágrimas artificiales y gel humectante, sobretodo por la noche, para evitar las erosiones corneales.

Si la Oftalmopatía tiroidea es de moderada a grave, además se utilizan corticoides para un alivio rápido de los síntomas. Si a nivel ocular hay visión doble, el Optometrista puede corregirla con prismas en las gafas o con parches oculares.