Cómo proteger nuestros ojos del cloro de las piscinas.

El cloro es un elemento químico con propiedades antisépticas, por lo que resulta un componente imprescindible para mantener el agua de las piscinas limpia y libre de agentes infeciosos.

Debido a sus fuertes propiedades desinfectantes, el cloro puede producir irritación en los ojos, piel, oído y vías respiratorias. El límite de riesgo para que el cloro tenga un efecto irritante, es una concentración máxima de 1,5 mg de cloro/ m3 de agua. Esta concentración, muy a menudo es sobrepasada, sobretodo en las piscinas públicas. Este cloro en exceso, resulta altamente irritante para los ojos, provocando escozor, enrojecimiento e incluso conjuntivitis.

Se recomienda el uso de gafas de natación o buceo a los bañistas para evitar que los ojos entren en contacto directo con el agua. De este modo, podrán evitarse, a parte de las irritaciones oculares por exceso de cloro, también las llamadas «conjuntivitis de las piscinas». Algunas bacterias como las clamidias (Chlamydia trachomatis), no pueden ser eliminadas con el cloro, y pueden provocar conjuntivitis bacterianas en nadadores habituales. Por otro lado, los adenovirus y virus del herpes, también pueden provocarnos conjuntivitis víricas si no protegemos debidamente nuestros ojos.

Recomendaciones generales:

  • Evitar siempre el uso de lentes de contacto en las piscinas ( así como también en el mar) debido al importante riesgo de contraer infecciones graves por la presencia de microorganismos en el agua. También deberán  extremar las condiciones higiénicas de limpieza, si extraen y colocan sus lentes de contacto en los vestuarios.
  • Utilizar siempre gafas de natación para evitar la acción irritativa del cloro y demás infecciones.
  • Si sufre conjuntivitis, evite bañarse en lugares públicos para evitar el contagio a otros bañistas, y acuda al especialista para seguir un tratamiento adecuado.
  • No se aconseja submergir la cabeza debajo del agua si se ha sufrido una intervención ocular durante el último mes.
  • Al salir del agua debe proteger siempre sus ojos con una gafas de sol homologadas.
  • Evite compartir toallas y otros utensilos con otros bañistas.
  • Si siente los ojos resecos después del baño, puede restaurar su humedad ocular mediante el uso de lágrimas artificiales o soluciones salinas.

Dieta sana y salud visual: qué comer para ver.

Seguir una dieta sana y equilibrada beneficia a todo el organismo, y por lo tanto, también a nuestros ojos. Así pues, nuestra salud visual está íntimamente relacionada con nuestra alimentación.

Es necesaria una aportación de «antioxidantes» para prevenir el desarrollo de patologías como el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad ( DMAE).

A continuación, detallaremos qué tipo de nutrientes esenciales y vitaminas son aconsejables para optimizar nuestra salud ocular:

  • Carotenoides: este grupo, protege las membranas celulares frente a las fotolesiones. Algunos estudios indican que cuando hay niveles bajos de carotenoides en plasma, se quintuplica el riesgo de desarrollar cataratas. Los principales carotenoides relacionados con la salud ocular, son:

La luteína: la encontramos en las uvas rojas, kiwi,calabacín, calabaza, espinacas y yema del huevo.

La zeaxantina: presente en las naranjas, melón, mango, papaya, maíz y yema del huevo.

La astaxantina: abundante en la mayoría de pescados y mariscos.

Estos pigmentos actúan como filtros para proteger de la luz azul a los fotoreceptores de la retina. Es necesario comer al menos cinco raciones de frutas y verduras al día, así como una dieta variada que incluya el consumo de huevos. las verduras de hoja verde como el brécol, espinacas o guisantes verdes, y la naranja y zanahoria son una fuente importante de carotenoides.

  • Vitaminas antioxidantes: las vitaminas A, B, C y E son excelentes para mabntener y mejorar nuestra salud ocular.

VIT A: indicada para mejorar la visión nocturna y prevenir numerosas enfermedades, como las cataratas o DMAE. los alimentos con mayor contenido en Vit A son las verduras de hoja verde y las zanahorias.

VIT B: Las B1, B2, B3 y B6 son las más relacionadas con la salud ocular. Ejercen un efecto protector frente a las cataratas. Además, la B2 contribuye al efecto antioxidante en el tejido ocular, y la B3 posee un efecto vasodilatador que favorece el flujo sanguíneo coroidal. La Vit B12 o riboflavina, está presente en el pigmento de la retina, por lo que su ingesta habitual evitará la fotofobia o hipersensibilidad a la luz. Las mejores fuentes de Vit 12 las encontramos en el hígado, vaca, cerdo y cordero, lácteos en general, y en el pan integral.

VIT C: principalmente está presente en los cítricos, perejil, brócoli y coles de Bruselas. Consumida de manera regular, ayuda a mantener en perfecto estado los vasos sanguíneos oculares, y reduce el riesgo de formación de cataratas.

VIT E: se trata  de un poderoso antioxidante natural que contribuye a prevenir o retrasar el desarrollo de las cataratas y DMAE. Las acelgas, cacahuetes y espinacas son alimentos ricos en Vit E, al igual que el aguacate, que también nos ayudará a regular el colesterol nocivo, al ser también rico en grasas monosaturadas.

  • Ácidos grasos omega-3: presentes en el salmón, atún, caballa, bacalao y sardinas, nos van a hacer disminuir el riesgo de padecer DMAE y glaucoma.
  • Minerales:

Zinc:  mineral esencial clave en el transporte de la Vit A del hígado a la retina para producir melanina, el pigmento protector ocular. El zinc se encuentra en altas concentraciones en el ojo, la nayor parte en retina y coroides. encontramos este mineral en las ostras, gérmen de trigo, hígado de ternera, semillas de calabaza, chocolate negro y cachuetes.

Cromo: mejora el funcionamiento del músculo ciliar. Lo encontramos en carnes rojas, pollo, huevo, pimiento verde, plátano, levadura de cerveza y espinacas.

Calcio: fortalece la esclerótica. Se encuentra en la leche y sus derivados, en el brócoli, espinacas, col rizada, berros, legumbres, nueces, pescados y mariscos.

Selenio:  es un mineral con alto poder antioxidante. Lo encontramos en las nueces, avena, champiñones, ajo, pepino, judías y semillas de calabaza.

Además de comer alimentos ricos en todos estos nutrientes, hay que evitar aquellos que nos influyen negativamente en la prevención de la pérdida visual, como son: limitar la ingesta de carnes rojas, el alcohol, los embutidos, alimentos que tengan niveles elevados de grasas saturadas, abuso de azúcares, harina refinada y glutamato monosódico ( conocido potenciador del sabor). Debemos concienciarnos que una dieta desequilibrada, puede afectar tanto a los ojos, como a los músculos y vasos sanguíneos que los rodean.

 

 

Cataratas: tipos, síntomas y tratamiento.

Las cataratas son opacidades totales o parciales del cristalino. Existen dos causas principales en la formación de una catarata: la podemos adquirir a lo largo de nuestra visa, o bien podemos nacer con ella. Así pues, podemos agruparlas en dos grupos:

  • Cataratas adquiridas:  es el tipo más frecuente y la principal causa de pérdida visual en mayores de 55 años, representando más del 99% de todas las cataratas.

Causas que pueden provocar una catarata adquirida:

  • Excesiva exposición a la luz ultravioleta.
  • Traumatismos oculares:  suele ser una causa común en menores de 40  años, bien sea estre traumatismo producido por una contusión ocular, shock eléctrico o exposición a radiaciones infrarrojas o ionizantes.
  • Enfermedades sistémicas como la diabetes e hipotiroidismo, también pueden causar cataratas.
  • Exposición a ciertas toxinas, como el humo del tabaco y uso crónico o por períodos largos de corticoesteroides, clorpromazina  y alopurinol, suelen causar cataratas subcapsulares posteriores.
  • Causas secundarias, como intervenciones oculares anteriores, uveitis anterior crónica, galucoma de ángulo cerrado, distrofias hereditarias del fondo de ojo y miopías muy elevadas, también pueden provocar el desarrollo de una catarata.
  • Cataratas congénitas:

Representan menos del 1%, por tanto son muy poco frecuentes. En este caso, se presentan al nacer, principalmente debido a un componente hereditario, pero su formación puede relacionarse también a algunos transtornos metabólicos como la galactosemia o hipoglucemia, e infecciones intrauterinas como la varicela, rubeola y herpes simple.

Las cataratas también pueden clasificarse en función de la zona dónde se empieza a formar la opacidad en el cristalino:

  • Cataratas nucleares: la zona opacificada se encuentra en el núcleo del cristalino. Suele estar asociada a la edad, representa el tipo de catarata más común, y su evolución es lenta. Sus principales síntomas son:

El paciente refiere visión borrosa con y sin gafas. Este tipo de catarata  suele producir un cambio de graduación importante hacia la miopización ( y en el caso del hipermétrope, éste bajará de graduación). Está más afectada la pérdida visual de lejos.

También la percepción de los colores estará alterada. Muchas veces, el paciente explica que los colores están «apagados».

  • Cataratas corticales:

Comprometen la transparencia de la corteza que rodea al núcleo del cristalino. No son tan comunes como las nucleares y suelen estar causadas por un proceso natural de envejecimiento, y comunmente asociadas a la Diabetes Mellitus. Al observarlas en el biomicroscopio, son curiosas por formar rayos alrededor del cristalino. A menudo, provocan hipermetropía.

  • Cataratas subcapsulares posteriores: en este caso, la catarata se desarrolla en la cápsula del cristalino. Su progresión es rápida y presenta pocos síntomas hasta que está desarrollada, aparte de notar un aumento de sensibilidad a la luz. Es el tipo de catarata que más compromete la visión y es el más común entre las personas jóvenes.
  • Cataratas avanzadas:

El cristalino está totalmente opaco ( núcleo y corteza). La visión está claramente comprometida, ya que el el cristalino puede transmitir muy poca luz, y los síntomas, muy evidentes,  sobretodo por la noche o con escasa  luz.

Al estar tan avanzadas, su tratamiento se vuelve más complicado.

Tratamiento de la catarata:  En sus estadios iniciales, y mientras progresa, es necesario el cambio de lentes a medida que se va modificando el error refractivo. Cuando la pérdida de visión no es mejorable con gafas, e imposibilita  la realización de tareas cotidianas, la opción más acertada es la cirugía. Actualmente, la técnica quirúrgica más utilizada para la extracción de cataratas es la facoemulsificación.

Facoemulsificación:  esta técnica aparece en los años 90, y utiliza vibraciones ultrasónicas para emulsificar el cristalino opaco y aspirar sus restos. Se trata de una cirugía ambulatoria. Consta de los siguientes pasos:

  • Anestesia local en forma de gotas oculares o inyección periorbital.
  • Incisión corneal autosellante ( la mayoría de las veces no precisa sutura).
  • Apertura de la cápsula del cristalino o capsulorrexis para realizar la fragmentación y aspiración del cristalino afectado.
  • Facoemulsificación con una sonda ultrasónica vibrante capaz de reducir el cristalino en partículas, para ser a la vez aspiradas.
  • Colocación de la lente intraocular plegable dentro del saco capsular, para finalizar la cirugía. En algunos casos, se inyecta antibiótico para minimizar el riesgo de infecciones.

El paciente operado usará colirios antibióticos y antiinflamatorios durante 15 días, evitando la práctica de deportes y el frotarse los ojos las dos semanas siguientes. La mejora visual es muy notable desde el primer día, necesitanto posiblemente algún tipo de graduación baja corregir la visión lejana, así como gafas para las tareas de cerca.

Aunque la facoemulsificación es una técnica segura y precisa, como en todas las cirugías, también presenta ciertos riesgos, como la opacificación de la cápsula posterior, que puede resolverse mediante una capsulotomía posterior usando el láse ( abertura realizada en la cápsula que permite que la luz pueda atravesar de nuevo, para proporcionar otra vez una visión clara).

 

Las fasciculaciones del párpado: temblores en el párpado.

Las fasciculaciones del párpado son muy comunes y la mayoría de nosotros las hemos padecido alguna vez.  En determinadas ocasiones, repentinamente, el párpado comienza a temblar. Suele ocurrir en un solo párpado de un solo ojo, y normalmente en el inferior, aunque puede darse también en el superior. Puede ser percibido como un ligero temblor, un latido o una palpitación, muchas veces observable al mirarnos en un espejo. Acostumbra a durar pocos minutos, a veces tan solo segundos.

Este fenómeno recibe el nombre de fasciculaciones del párpado y se trata de pequeñas contracciones totalmente involuntarias de unas pocas fibras del músculo orbicular del párpado, encargado de abrir y cerrar el ojo, y del parpadeo. Es muy frecuente que estas fasciculaciones del párpado se den durante una temporada y desaparezcan sin más. Este tipo de contracciones se consideran benignas y no requieren tratamiento alguno. Son molestas, pero no comprometen la visión.

¿ Cuáles pueden ser las causas de las fasciculaciones del párpado? 

Se ha observado una relación entre las siguientes causas y la aparición de períodos de temblor en el párpado:

  • Falta de sueño.
  • Períodos continuados de estrés.
  • Cansancio y fatiga, sobretodo tras realizar deporte.
  • Abuso de ciertas drogas como: cafeína, tabaco, anfetaminas y otros estimulantes.
  • Deficiencia en la dieta de magnesio y vitaminas del grupo B.
  • Efectos secundarios de fármacos como los diuréticos, corticosteroides y estrógenos.

En casos extremadamente raros, un movimiento involuntario del ojo puede ser indicativo de un problema de salud más importante, como:

  • Parálisis de Bell o del nervio facial.
  • Problemas del nervio facial o transtorno, como el síndrome de Tourette.
  • Un tic facial, aunque suele ir acompañado de espasmos en otras zonas, como la nariz o boca.

Si usted presenta temblores en el párpado de gran intensidad, acompañados de dolor ocular y persistentes, siempre es mejor que acuda a un especialista para descartar cualquier patología asociada.

Conjuntivitis: tipos, síntomas y tratamiento.

La conjuntivitis es  una inflamación de la conjuntiva, la cubierta delgada y transparente de la parte blanca del ojo. Esta membrana, a pesar de ser transparente, contiene muchos vasos sanguíneos, y éstos se verán dilatados, provocando un ojo rojo e inyectado en sangre, cuando se desencadene su inflamación. Esta afectación ocular es muy  frecuente, fácil de tratar, y en la mayoría de los casos, incluso se puede evitar.

Los síntomas de la conjuntivitis pueden variar dependiendo del factor que la causa, pero es común en todas, la presencia de ojo rojo, una mayor sensibilidad a la luz, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño en el ojo.

Hay básicamente cuatro tipos de conjuntivitis:

  • Conjuntivitis bacteriana: causada por una bacteria. Es altamente contagiosa, y se caracteriza por la presencia de secreciones amarillentas-verdosas. Por lo general, se origina en un ojo y puede pasar al otro. Con frecuencia, deben recetarse antibióticos tópicos para su tratamiento, aunque en aquellos casos leves, hay una mejora sin tratamiento entre los 2 y 5 días de su inicio. Los antibióticos pueden ayudar a que el proceso dure menos, a disminuir la propagación de la infección a otras personas y a evitar que den lugar a serias complicaciones oculares, como una úlcera corneal y pérdida de visión.

   Inflamación, hiperemia conjuntival y                                                                                            secreciones en conjuntivitis bacteriana.

  • Conjuntivitis vírica: causada por un virus que infecta el ojo. Muchos de estos casos están asociados a infecciones de las vías respiratorias superiores o resfriados comunes. También es altamente contagiosa, ya que puede propagarse por la tos o estornudos, y puede puede afectar a uno o ambos ojos. Se caracteriza por un lagrimeo y picazón de ojos intenso, sensibilidad a la luz, secreción mucosa de color blanco y puede ir acompañada de otros síntomas como la fibre , faringitis. y cuadro infeccioso respiratorio.

 Inflamación e hiperemia conjuntival en                                                                                     conjuntivitis vírica.

Su duración aproximada es de es de 7 a 14 días, y si no se presentan complicaciones, remite sola mediante el lavado a base de suero fisiológico cada 12 horas y aplicación de lágrima artificial para aliviar los síntomas, sin requerir tratamiento médico.

  • Conjuntivitis alérgica: son más frecuentes en primavera y otoño, y ambos ojos se ven afectados, presentando: inflamación, lagrimeo, ardor y picazón ocular, sensibilidad a la luz, y a nivel general, estornudos y secreción nasal, eczemas y asma bronquial. No es contagiosa, sino provocada por una alergia, comunmente al polen, humedad, polvo, gramíneas, pelo de mascotas….

La evolución de los síntomas persisten mientras dure el contacto con el alérgeno, y muchas veces es difícil averiguar el causante. El mejor tratamiento es evitar en lo posible la causa que provoca los síntomas de la alergia, uso de lágrimas artificiales, aplicar compresas frías en los ojos, no fumar y evitar el humo de otros fumadores, para reducir la inflamación. En casos de conjuntivitis alérgica severas, deberá combinarse el uso de antihistamínicos y colirios de esteroides oftálmicos.

 Inflamación e hiperemia conjuntival en                                                                                      conjuntivitis alérgica.

  • Conjuntivitis química o irritativa: se trata de una reacción exagerada de la conjuntiva a un agente externo, normalmente irritante: humos, vapores, emanaciones, polución y productos químicos, como el cloro presente en las piscinas. Como principal tratamiento de esta clase de conjuntivitis, se recomienda la irrigación del ojo con abundante solución salina. Si el agente provocante fuera un producto químico, lo más apropiado será acudir a un especialista para evaluar los daños y recetar el tratamiento más apropiado.

Consejos prácticos para la prevención de la conjuntivitis:

  • Limpie con frecuencia teléfonos compartidos, mesas de trabajo, utensilios de baño… y evite compartir elementos de higiene personal como pañuelos y toallas.
  • Si va a nadar, utilice siempre gafas de natación para proteger sus ojos de microorganismos y bacterias que se encuentran en el agua y que puedan causar una conjuntivitis.
  • Si sufre de alergias estacionales, consulte a su médico cómo puede minimizar los síntomas antes de su inicio.
  • Lávese las manos con cierta frecuencia, sobretodo si trabaja en lugares públicos, o con gran afluencia de personas.
  • Cúbrase la nariz y la boca al toser, y evite tocar sus ojos.

Si es usuario de lentes de contacto:

  • Mantenga una escrupulosa higiene de sus lentes de contacto así como también del estuche portalentes.
  • Jamás comparta sus lentes de contacto con nadie.
  • Siga los consejos de su Optometrista sobre el cuidado y reemplazo de sus lentes de contacto, y asegúrese de usar la solución de limpieza recomendada.
  • No usar las lentes de contacto si va a ducharse o bañarse ( ya sea en el mar, en la piscina o en un jacuzzi).
  • Ante la sospecha del inicio de una conjuntivitis, suspenda immediatamente el uso de las lentes de contacto y deséchelas.

 

La Blefaritis: síntomas y tratamiento.

La blefaritits es una condición muy común en la que los párpados se inflaman debido a la acumulación de partículas de grasa y bacterias que cubren el borde del párpado cercano a la base de las pestañas. La aparición de blefaritis puede estar asociada con una infección ocular bacteriana, a un síndrome de ojo seco, o a ciertos tipos de enfermedades de la piel como la rosácea, pero en muchos casos se manifiesta sin saber exactamente la causa. A menudo, su orígen se encuentra en un mal funcionamiento de las glándulas situadas en el margen palpebral. Estas pequeñas glándulas son las encargadas de lubriv¡car la parte anterior del ojo, produciendo una secreción grasa. cuando hay blefaritis, estas glándulassecretan más cantidad de grasa, contaminando la lágrima y formando ácidos grasos que irritan la superfície ocular y el borde palpebral. A su vez, el ojo irritado produce secreción mucosa y proteínica, que irá acumulandose en forma de  costra y favoreciendo el crecimiento bactereológico provocando muchas veces una infección.

Tipos más comunes de blefaritis:

  • Blefaritis anterior: la zona afectada es el párpado exterior, dónde se encuentran las pestañas. Puede ser causada por una infección bacteriana, o en ocasiones por una infección viral. de no tratarse,  puede engrosar mucho los párpados e incluso voltearlos hacia adentro o afuera.
  • Blefaritis posterior: causada por la disfunción de las glándulas sebáceas pequeñas localizadas en la base de las pestañas de los párpados, llamadas glándulas meibomianas o de Meibomio. Cuando estas glándulas de Meibomio se taponan a causa de la blefaritis posterior, pueden formar una chalazión ( bulto o quiste ocasionado por la inflamación de una glándula de Meibomio). Muchas veces también puede causar el engrosamiento de los bordes palpebrales y producir secreciones en forma de costras, llegando a alterar la estabilidad de la lágrima. Muchas personan desarrollan la blefaritis anterior y posterior al mismo tiempo.
  • Blefaritis rosácea: asociada a la rosácea ( afección cutánea común que produce protuberancias de aspecto parecido al acné y enrojecimiento facial). en este caso también el mal funcionamiento de las glándulas sebáceas va aa provocar un enrojecimiento del ojo y una inflamación de los párpados.

Síntomas:   Irritación ocular y palpebral, lagrimeo, formación de costras y/o escamas en párpados y pestañas, picor ocular y enrojecimiento en los márgenes palpebrales, sensación de ardor y presencia de cuerpo extraño en el ojo.

Tratamiento:   Es común el uso de varios tratamientos al mismo tiempo.

  • Lavado del párpado: existen en el mercado toallitas limpiadoras y lociones diseñadas para este fin. Si se prefiere se puede frotar suavemente durante unos 15 segundos la base de las pestañas con abundante agua y jabón de ph neutro, de una a dos veces diarias.
  • Aplicación de compresas calientes: se recomienda mojar una toalla con agua caliente y escurrida bien, antes de colocarla sobre el párpado durante un minuto. Repita el procedimiento dos o tres veces, remolando la toalla nuevamente cuando ésta se enfríe. Notará que las costras se reblandecen y pueden ser retiradas fácilmente.
  • Antibióticos tópicos: ( en colirio o pomada): las bacterias pueden hacerse resistentes a los antibióticos si son expuestos a ellos durante períodos de tiempo largos, por este motivo, los pacientes con blefaritis sólo pueden usarlos de manera intermitente, durante una o dos semanas.
  • Tetraciclina y doxicilina: son dos antibióticos usados comunmente, ya que actuan de forma directa sobre las bacterias y permiten mejorar las secreciones de las glándulas del párpado. Su administración es por vía oral.
  • Lágrimas artificiales: mejoran la sensación de cuerpo extraño y reestablecen el equilibrio de la lágrima.
  • Colirios con esteroides: van a reducir la inflamación y enrojecimiento causado por el exceso de secreciones. Al igual que los antibióticos, los esteroides suelen indicarse durante períodos cortos de tiempo y siempre bajo el control del especialista.
  • Terapia nutricional: diversos estuduios sugieren que un desequilibrio de los ácidos omega puede causar un funcionamiento anormal de las glándulas sebáceas encargadas de la lubricación ocular. también, que la carencia de determinados nutrientes puede favorecer la aparición de la blefaritis. Debe siempre consultarse al especialista la necesidad de seguir una dieta apropiada y el uso de suplementos alimenticios para ayudar a tratar el desequilibrio.
  • Mantener una buena higiene: además de limpiar los párpados con regularidad, también puede lavarse el pelo, cuero cabelludo y las cejas con un champú antibacteriano.

 

Limpiar correctamente las gafas alarga su vida útil.

Cualquier usuario de gafas debería tener un especial interés por saber como limpiar correctamente sus gafas y como mantener su estado. De este modo, además de tener nuestros cristales limpios, también estará alargando la vida útil de nuestras gafas de sol o graduado.

Para limpiar las gafas, lo primero es sujetar la montura con una sola mano y teniendo cuidado de no hacer demasiada fuerza sobre el codo (la bisagra que logra el cierre y la apertura de las varillas) ya que es una parte muy sensible que se puede romper ( sujetaremos el aro derecho si limpiamos la lente derecha y el aro izquierdo si estamos limpiando la izquierda).

– Es conveniente poner o quitar las gafas utilizando las dos manos para evitar deformaciones y no forzar las varillas.

– Evite apoyar los cristales de su montura sobre superficies rígidas para evitar su rayado.

– Evite limpiar gafas en seco, mejor limpiarlas en húmedo, con agua y jabón neutro, o con cualquier líquido de limpieza que le recomiende su óptico-optometrista, así evitará que las partículas residuales de polvo rayen sus lentes. Séquelas con un paño suave y limpio o gamuza, nunca con la propia ropa, papel de celulosa o pañuelos. Nunca utilizar para la limpieza productos corrosivos que puedan dañar el material y sus tratamientos, como alcohol, disolventes, lacas, etc. Existen tratamientos novedosos  en el mercado que son capaces de repeler el polvo o agua, o incluso minimizar el efecto vaho.

– Siempre que no esté usando sus gafas, manténgalas guardadas en su correspondiente funda. Las protegerá de posibles roturas, rayadas y acumulación de polvo.

– No acercar las gafas a fuentes de calor como radiadores, estufas ni tampoco dejarlas en la guantera del coche, ya que pueden alcanzar temperaturas excesivamente altas para deformar la montura y las lentes, si éstas son de material orgánico.

– Deberá acudir a su óptica con regularidad para llevar sus gafas siempre bien ajustadas y centradas.

 

La importancia de gatear

El gateo es una fase imprescindible en el desarrollo neurológico del bebé. Suele empezar entre los 7 y 11 meses. Muchos procesos se verán beneficiados de esta etapa: neurológico, motor, sensorial y ocular.
¿Por qué es tan importante gatear?
– El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutes de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas, y facilitando el paso rápido de información esencial de un hemisferio al otro.
– Ayuda a desarrollar el patrón cruzado, es decir, la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio con el cuerpo.
El movimiento que se produce al gatear, comprende el del eje de las caderas y el de los hombros, tonificando toda la musculatura implicada y permitiendo que el niño mantenga su columna
perfectamente alineada cuando esté suficientemente maduro para ponerse de pie.
– Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo, que permite reconocer dónde están las distintas partes del cuerpo.
– El gateo favorece la autonomía y Seguridad personal.
– Permite el desarrollo del enfoque de los ojos y de la convergencia, ya que cuando se gatea se alterna el enfoque de lejos, con el de cerca al mirar al suelo para colocar su mano o rodilla. Estudios demuestran que el 98% de los niños estrábicos, no gatearon lo suficiente.
– El bebé siente la tactilidad de la palma que está viendo, influyendo en el desarrollo de la motricidad fina, y ésta en la posterior etapa de escritura.
– Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro, cuando uno de los dos hemisferios se convierte en dominante y el otro en no dominante, para no tener que operar con ambos a la vez.
– Ayuda en el posterior proceso de escritura, al desarrollar la coordinación mano/ojo.
Así pues, existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse, de gatear y de convergir con la visión en un punto próximo. El gateo resulta ser un ejercicio preventivo para la posterior etapa de lectura y escritura, ya que diversas investigaciones afirman que un 95% de los niños que no gatearon presentaran en mayor o menor grado problemas de lectoescritura.
Debemos siempre animar a todos los bebés a gatear, dejándoles libremente en el suelo y evitando el uso de parques, cunas de viaje y andadores. Nunca hay que obligarles a ponerse de pie tempranamente, es lo hará cuando realmente se sienta preparado y seguro.

Tipos de filtros solares ¿ Cuál de ellos es el más indicado?

El Óptico-Optometrista será el encargado de aconsejar qué color de lente debería usarse en función de las necesidades personales, evitando siempre la alteración de los colores naturales de los objetos y del entorno.

Los colores de filtros de protección solar más utilizados son el marrón, el verde y el gris. Todos deben aumentar el contraste y permitir la percepción de los colores con las mínimas alteraciones.

  • El filtro marrón suele ser una buena opción para personas que presenten miopías y astigmatismos, o para la práctica de deportes al aire libre, ya que este color filtra las radiaciones azules y aumenta el contraste y la profundidad de campo.
  • El filtro de color gris transmite de manera uniforme la luz y respeta la percepción de los colores naturales. Es la mejor opción para la conducción.
  • El filtro verde suele ser una buena opción para hipermétropes y la práctica de deportes náuticos.
  • Los filtros naranjas y amarillos son la primera elección en condiciones de baja intensidad lumínica, como la niebla, días nublados o en conducción nocturna, ya que estos colores aumentan los niveles de contraste. En ningún caso será válido su uso en días soleados.
  • Debe tenerse especial cuidado con los filtros solares rosados y azules, ya que pueden modificar la percepción de los colores, algo peligroso cuando conducimos.
  • Los filtros espejados están recomendados para la práctica de deportes náuticos y en ambientes deslumbrantes, por lo que cuentan con una capa en su superficie que les permite reflejar la luz, impidiendo de esta manera que llegue al ojo.
  • Los filtros polarizados, además de filtrar el exceso de luminancia, eliminan los reflejos horizontales que pueden llegarnos del agua, asfalto o superficies brillantes, evitando el deslumbramiento. La luz solar vibra en todos los planos y no está polarizada. Cuando se refleja en algunas superficies como la carretera, nieve y agua, se polariza, al vibrar en un solo plano, generalmente el horizontal. Esta luz polarizada parásita sólo es eliminada al usar lentes polarizadas, no con un filtro de color básico.
  • Los filtros fotocromáticos se adaptan a la intensidad lumínica y de radiación UV del ambiente, oscureciéndose o aclarándose de manera proporcional a la cantidad de UV que reciben, Suelen estar disponibles en marrón, gris y verde.Nunca debemos dejarnos engañar por el color de las lentes. Algunas lentes completamente blancas filtran el 100% de la radiación UV, mientras que otras aparentemente muy oscuras no filtran correctamente el UV, favoreciendo una mayor dilatación pupilar, y como consecuencia, nuestros ojos reciben una mayor cantidad de radiación dañina.
  • Asimismo, existen cinco tipos diferentes de filtros, clasificados según su categoría ( 0,1,2,3y 4), según la norma ISO 8980-3. El número de filtro nos indica la cantidad de absorción lumínica visible. Las gran mayoría de gafas de sol están e las categorías 2-3.

Es de vital importancia adquirir la gafa solar en un establecimiento sanitario y siempre bajo los consejos de un óptico-optometrista.